Análisis del #MéxicoVsSuecia. ¿Qué le pasó a México?

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La Selección Mexicana perdió el liderato de sus grupo en la última jornada de fase de grupos y rasguñó la eliminación. Pese a ello, espera rival en Octavos de Final por séptimo Mundial consecutivo. Acá está el análisis de lo que pasó en la derrota de 0-3 vs la selección de Suecia. ¿Fracaso o Mundial histórico?

El análisis táctico de la derrota.

Hay que dejar una cosa bien clara. Ni éramos los mejores del mundo al ganarle a Alemania, ni somos los peores por perder contra Suecia. En México nos falta mucha calma para analizar los factores de riesgo. Y esa es, justamente, una de las claves de la derrota de hoy. El equipo nacional se vio en una situación nueva para ellos en el presente Mundial: se sintieron superados. Frente a Alemania, hubo momentos en los que se sintieron acorralados. Contra Corea, hubo mucha frustración con relación a las faltas y preocupación cuando tenían que defender a Son. Sin embargo, en esos dos partidos, México era dueño de su juego y, eventualmente, fue dueño del partido. Hoy, México nunca se sintió cómodo. Nunca se sintió dueño del partido. Ni cuando defendía, ni cuando atacaba. No supieron cómo meterse al partido. Ni cómo igualar el trámite. Hoy, lo mental, pesó demasiado.

¿Exceso de confianza? Me parece que no. Yo creo que, por ahí, faltó planeación. Y me da la impresión de que Juan Carlos Osorio no supo cómo analizar a Suecia. Luego del 1T, intentó generar superioridad en defensa metiendo a Edson Álvarez como mediocentro y recorriendo a Layún como lateral derecho. Pero nunca se contrarrestó el plan de juego de los europeos. Suecia jugó como sabe: pases largos, retención de balón por parte de Berg, juego aéreo y ganar la segunda jugada. México no ganó un sólo rebote en la mitad de la cancha. Y esto se debe, en gran medida, al mal partido de los referentes.

Fallaron los que saben.

Falló Héctor Herrera, falló Layún y falló Osorio. Esto no quiere decir que sean los culpables. Quiere decir que, si hubo un plan, falló la ejecución. Y que, si no hubo un plan, faltó uno. Hoy todos son culpables, pero es cierto que Héctor perdió balones en el mediocampo que generaron ocasiones para los suecos. Es cierto que Miguel quedó a deber defensivamente. Y es cierto que el colombiano no supo cómo sacudir a su equipo. También hay que mencionar que, aunque los contenciones de Suecia no lo dejaron hacer nada, vimos poco de Carlos Vela, quien venía siendo el mejor del combinado nacional. Así como apareció ante el vigente campeón y contra Corea, Carlitos se escondió hoy cuando el equipo más lo necesitaba. Nos quedó a deber, es la realidad.

Por otra parte, hay que destacar a quien estuvo bien. Cuando hacemos el análisis, Guillermo Ochoa podría ser el principal señalado, pero está lejos de ser el culpable. Antes del primer gol, dos atajadas monumentales para mantener al equipo en el partido. Despúes, en los goles, pudo hacer poco más. Fusilado en el primero, adivinó el palo en el tiro penal y simple testigo del penoso error de Edson. Hablando de este último, que no se nos olvidé que, hasta antes del 1-0, estuvo bien. Bien con conducciones largas y en duelos defensivos. Y, para terminar, Javier Hernández Balcázar estuvo realmente bien. Se fajó en tareas de presión y luchó hasta el final contra los centrales. Le dio continuidad a las jugadas y estuvo fino en sus pases. Al término del partido, fue el primero en pegar un grito y animar a sus compañeros. Bien Javier, eh. Llegará encendido a los Octavos de Final. Lo firmo.

¿Para qué está realmente este equipo?

El análisis es que este equipo está para lo que se proponga. Quien ha seguido el Mundial de cerca, sabe que las potencias futbolísticas no están siendo aplastantes. Ya se fue Alemania, Argentina estuvo a punto de irse en fase de grupos, Francia no levanta y Brasil no convence. Este es el Mundial de las sorpresas. De las emociones. Y México tiene que estar consciente de eso. Lejos de que el triunfo contra Alemania sirva para darnos confianza, que sirva para darnos motivación. México ya vio que le puede ganar a quien sea. Y acá seguimos creyendo que así es.

Habrá quien quiera quitarle méritos a este equipo por la eliminación temprana de Alemania, pero no tienen fundamentos. México está para buenas cosas y confío en que así será. Ni los mejores cuando ganamos, ni los peores cuando perdemos. Lo de hoy fue una advertencia. Un golpe de realidad. Sin embargo, México tiene que seguir soñando. Y tiene que seguir trabajando para lograr grandes cosas. Porque sí. Imaginémonos cosas chingonas, pero también hagámoslo. A aprender del error y, sobretodo, seguir disfrutando de un Mundial histórico. ¡DALE, MÉXICO!

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