Beavertails: el ‘huarache dulce’ que está conquistando la CDMX.

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Hace un tiempo me contaron de un postre canadiense que estaba causando sensación en la ciudad. Investigué un poco sobre ello y, por fin, la semana pasada me lancé a Perisur a probarlo. El postre, llamado beavertails, sinceramente me sorprendió. La experiencia de sabor superó por poco mis expectativas, y aquí abajo te cuento un poco sobre ello.

¿Beavertails, cola de castor o huarache dulce?

Para no hacer largo el cuento, omitiré las –muy largas– partes del camino a Perisur. Para empezar, la ubicación se lleva un punto en contra, pues tuve que trasladarme hasta la punta de la ciudad. Encontrar al negocio dentro de la gigantesca plaza tampoco fue muy fácil. Pero, cuando llegué, Ernesto –el socio mayoritario de BeaverTails Mexico— me recibió alegre con un poco del concepto del producto. Me contó que el postre es una forma de homenajear una de las partes más representativas de Canadá: su fauna. La masa asemeja –más o menos– una cola de castor. Sin embargo, no es como que comerme una cola de castor sea mi meta de vida, así que, a partir de ahora, llamaré al postre huarache dulce.

Para mi fortuna, tuve la oportunidad de apreciar de cerca la preparación del huarache dulce. Ernesto me recomendó el Apple Cinnamon y el Avalanche, así que esos fueron los que pedí. La masa integral se estira con las manos hasta formar el ovalo. Posteriormente, se introduce en aceite caliente para freirla; la masa se endurece y se escurre. Y aquí viene lo interesante pues, según el ‘huarache’ que hayas pedido, varía la preparación. Al Avalanche, después de salir del aceite, se le coloca mantequilla líquida antes de embarrarle cheesecake líquido. Después de ello, se le colocan Skors –caramelos crujientes con pedacitos de chocolate– y, al final, se le esparce caramelo líquido a lo largo de toda la superficie.

La estrella de la casa –el Apple Cinnamon— sigue el mismo proceso de preparación hasta la mantequilla líquida. Después de esta, se le esparce azúcar canela, y se le embarra la mezcla líquida de la manzana caramelizada. Al final, se le coloca la manzana –caramelizada, por supuesto– y termina con un poco más de caramelo líquido.

La experiencia del huarache dulce.

Hasta este momento, la variedad de sabores me recordaba a una crepa; la consistencia era más parecida a un buñuelo. Pero la experiencia de sabor me recordaba mucho más a un churro. Y aquí fue justamente donde el beavertails superó por poco mis expectativas. Pues, aunque el sabor era parecido al churro, conservaba y denotaba una esencia distinta. Lo que, en términos conceptuales, te hace aún más difícil la tarea de definirlo. El de manzana caramelizada, aunque empalagoso, era rico. Pero el de cheesecake se ganó mi corazón: perfectamente bien balanceado, de sabores ligeros pero contundentes y de consistencia adecuada.

Si tuviera que recomendar el huarache dulce, sin duda lo haría. Y es que es difícil negarse a una nueva experiencia de sabor, de 30 cm, por menos de $90. Aunque los precios fluctúan entre los $70 y los $90, el precio vale la pena cuando consideras el tamaño, pues puedes comerlo hasta entre dos personas. Y, si aparte le agregas que los fines de semana puedes pedir hasta 2 sabores distintos, la calificación aumenta. Sin ser espectacular y sin considerar el traslado a Perisur, el huarache dulce y sus 9 diferentes opciones se ganan sus 5 estrellas pues cumplen su propósito principal: ofrecernos una experiencia de sabor distinta.

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